Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

El día que parecía que Dios habitaba en el mundo.

Estábamos en medio de una húmeda tarde de agosto, de las hojas de los arboles resbalaban gotas de agua de lluvia, caían al suelo explotando como minúsculos universos en pleno big bang .   Su párvula piel morena vaciaba rápidamente mi mente en ese instante y me miraba recargando su cara en su mano izquierda. Yo la observaba inmutable, tratando de descifrarla. Sus pupilas me sugerían algo en algún idioma proveniente de alguna llanura latinoamericana, yo desconocía esa lengua. Se acerco lentamente hacia mi, yo me quede quieto, inmóvil como un árbol observando la inmensidad del cielo en una vida eterna. Sus labios rozaron poco a poco los míos. Su pequeña lengua apaciguaba mi estrés. Su delirante calma de un momento a otro me atrapo, fue ahí cuando mis ojos se cerraron, dispuestos a hundirse junto a mi conciencia en ese beso húmedo. Aquella tarde tranquila de sábado, y junto a ese hermoso cuerpo de mulata virgen. Mis entrañas parecían calmas bajo ese cielo nublado. Ese ...

Entradas más recientes

‘El mundo de los demás’

Un cuento infantil para dormir Catarinas

El día en que empece a escribirme

Prólogo a la aparición de Nummen

Sophia

El niño de la pelota